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Algunas personas se sienten atraídas por las piscinas, otras en cambio ven el mar como un lugar magnífico para competir y se deciden a comenzar esta aventura, aun cuando es un poco más riesgosa y requiere de más preparación.

Sí, nadar entre las olas no es tan sencillo como hacerlo en una piscina donde el agua es más tranquila, hay carriles, una profundidad definida y una temperatura agradable.

Pero nada de esto es un impedimento para lograr tu meta de nadar en aguas abiertas si así lo deseas, por esto a continuación te damos algunos consejos muy valiosos que harán la diferencia cada vez que entres en el mar.

# 1: Comienza tu entrenamiento lo antes posible

El agua en el mar puede arrastrarte y obligarte a hacer un esfuerzo extra para desplazarte así que debes desarrollar más fuerza y resistencia. Esto no lo obtendrás de un día para otro ni en un par de semanas.

El nado en aguas abiertas requiere de meses de preparación por lo que será necesario que comiences hoy mismo a entrenar en el mar o en su defecto, en un cuerpo de agua dulce como los ríos o embalses.

#2: Observa meticulosamente tu avance

Cuando comienzas a nadar en el mar debes ser un poco controlador con tus metas, solo de esta manera te darás cuenta de si realmente estás avanzando o no. No te sorprendas si al cabo de dos semanas mantienes los mismos tiempos, las aguas abiertas son más exigentes.

Lleva un registro del tiempo, la velocidad, la distancia, los ejercicios que realizas y las sensaciones que experimentas para compararlos periódicamente.

También será necesario que practique a distintos ritmos, temperaturas e incluso en diversas situaciones porque las olas a veces están tranquilas o inquietas, el agua está cálida o fría, incluso puede haber corrientes.

#3: Perfecciona tu técnica

Uno de los grandes retos en el nado en aguas abiertas es nadar lo más recto posible, o por lo menos no desviarte tanto porque esto implica tiempo, distancia y esfuerzo.

Es cierto que el mar tiende a distorsionar un poco tu trayectoria, pero una técnica bien ejecutada minimiza este problema notablemente.

No saques la cabeza para respirar por el mismo lado, tampoco metas las manos para dar la brazada por la línea central del cuerpo.

#4: No nades por encimas de las olas

Si no puedes contra ellos, úneteles, o en el caso de las olas mejor nada por debajo.

Cuando veas que se aproximan grandes olas o que el mar está rompiendo es más eficiente que nades por debajo a que intentes pasar sobre ellas, como se hace el surf, esto solo hará que te desvíes.

Desde luego, nadar por debajo de una ola no se aprende de la noche a la mañana, por esto es tan importante que comiences a entrenar con tiempo.

Nadar en el mar es muy placentero para muchas personas, sin embargo, tiene algunos riesgos. Planifica previamente cada uno de tus entrenamientos y asegúrate de contar con la compañía con alguien mientras eres un principiante.